Análisis del caso
Se estudian los antecedentes, la necesidad jurídica y las preguntas periciales para definir alcance, fuentes, autorizaciones y viabilidad técnica.
El trabajo se organiza en cinco etapas que conectan la necesidad jurídica con el tratamiento técnico de la evidencia, la comunicación de resultados y, cuando corresponde, su explicación ante el tribunal.
Cada decisión relevante queda asociada con una fuente, un procedimiento y una razón técnica.
Se estudian los antecedentes, la necesidad jurídica y las preguntas periciales para definir alcance, fuentes, autorizaciones y viabilidad técnica.
Se identifica y documenta la evidencia, se obtienen copias forenses cuando corresponde y se verifican integridad, valores hash y cadena de custodia.
Se examinan archivos, metadatos, registros y actividad relevante; después se contrastan los hallazgos con las preguntas planteadas.
Se elabora el dictamen con metodología, hallazgos, conclusiones y limitaciones, acompañado de anexos técnicos cuando resultan necesarios.
Cuando se requiere, el perito explica y sostiene técnicamente el dictamen, responde preguntas y aclara el alcance de sus conclusiones.
La evidencia y las preguntas cambian según la controversia. Estos ejemplos muestran cómo puede intervenir el análisis técnico.
Preservación y análisis de mensajes, archivos, audios y fechas para documentar acuerdos, avisos, instrucciones o la secuencia de una comunicación discutida entre las partes.
Examen de correos, encabezados, adjuntos, documentos y registros para reconstruir negociaciones, órdenes, autorizaciones, entregas o cambios relacionados con una operación.
Análisis de correos de phishing, mensajes, sitios falsos, dominios, comprobantes y registros de acceso para reconstruir la secuencia digital del fraude e identificar los rastros disponibles.
Revisión autorizada de equipos, correo, accesos, archivos y servicios en la nube para aclarar uso de cuentas, transferencia de información o acciones realizadas en sistemas de trabajo.
Preservación de conversaciones, fotografías, audios o publicaciones cuando sus fechas, contenido y contexto pueden ser pertinentes para una controversia familiar.
Documentación de sitios, dominios, archivos y publicaciones para estudiar versiones, fechas de aparición, modificaciones o posibles usos no autorizados de una obra o marca.
Análisis de metadatos de fotografías, registros de aplicaciones, conexiones, direcciones IP y otros datos autorizados para contrastar ubicaciones o reconstruir una secuencia temporal de desplazamientos. La precisión depende de la fuente disponible.
Estudio de números de origen y destino, fechas, horas, duración, frecuencia y celdas asociadas cuando el registro las incluye, para construir cronologías y detectar patrones de comunicación entre líneas.
Son ejemplos generales. La estrategia jurídica y la pertinencia de cada fuente deben definirse para el caso concreto; la admisión y valoración de la evidencia corresponden a la autoridad competente. La geolocalización puede ser aproximada y una sábana de llamadas no contiene el audio ni demuestra por sí sola quién utilizó una línea.
Desde el inicio conocerá qué preguntas se intentarán responder, qué información se necesita y qué producto recibirá. Al finalizar, los hallazgos estarán documentados para que puedan comprenderse y explicarse.
El primer paso es definir la pregunta técnica y las fuentes disponibles.